Bael caminaba detrás de Noel que seguía dando vueltas como un animal perdido por el bosque.
—Te juro que los duendes estaban por aquí —Noel miró hacia otra dirección—, ¿O acaso era por ahí?
—¿Y si usas tu olfato para rastrearlos? —preguntó Bael ya algo harto del frío y la nieve—. ¿Cómo el hombre lobo que eres?
Noel procedió a transformarse en su lobo y empezó a rastrear a los duendes. Bael puso los ojos en blanco y siguió al lobo de Noel.
Se adentraron más al bosque y Bael se perdió en sus emoc