Gabriela masticaba un pedazo de caramelo en forma de gusano, últimamente había adoptado la forma de comer de un niño. Se le antojaban los dulces que solía comer cuando era más pequeña.
—¿Me estás escuchando? —Bael le pasó la mano por la cara—, te estoy contando la historia más graciosa de como perdí un dedo y te lo estás perdiendo.
—No me siento bien —dijo mirando a su gemelo—, lo siento Bael, es que desde ayer me siento débil, creo que es tiempo de decirle a Jose del embarazo, necesito ir a u