Bael camino desorientado y se tumbó en el césped al lado de quien había ido a visitar.
—Si, soy yo de nuevo —miró la lápida de Bonnie—, no he venido en mucho tiempo ¿Cierto?
Miro el cementerio con una bebida gaseosa fría en la mano, después de perder su dedo gracias al zopenco de Noel. Decidió no volver alcoholizarse si podía evitarlo, así que, aunque de vez en cuando tomaba alguna copa, ahora ya no solía tomarse las cervezas que eran una especie de tradición cuando iba al cementerio.
—Todo ha