Uno de los hechiceros soltó un alarido al ver a su amigo muerto en el suelo. Como si su cerebro recién procesará que esa demonio le había arrancado el corazón. Intentó correr hacia ella para matarla, pero lo detuvo otro de sus compañeros.
—La hemos subestimado —dijo otro hechicero sujetando a su amigo desquiciado por el dolor—, no podemos atacar directamente. A pesar de estar preñada, es rápida y tiene fuerza sobrenatural. Seria suicidio ir cuerpo a cuerpo con ella.
—¡Zepar! —grito otro hechic