—Hay algo extraño —Liam terminaba de sanar a Belial—, es como si sintiera el rastro de alguien más aparte de la esencia de Belial.
—Unos de los demonios estuvo en la cabeza de Belial —explicó Alan poniéndose de pie—, saque al hijo de puta a patadas.
—¿Quería matar a Belial? —preguntó Oliver.
—No —el mismo Belial despertaba—, estaba buscando algo o mejor dicho a alguien.
—No te apures —Alan llegó a su hijo para ayudarlo a sentarse con tranquilidad—, Liam apenas acaba de terminar.
—Creo… —Belial