—Pareces distraído —Angel palmeo el hombre de Belial.
—Tiene cara de estreñido —Junior bromeó—, ¿Quieres ir al baño?
Belial fulmino con la mirada a Junior.
—Me siento como agripado —explicó Belial—, no sé cómo explicarlo.
Angel frunció el ceño y le tocó la frente.
—¿Otra vez son las visiones? —preguntó su hermano preocupado.
—No las tengo desde que encontraron a Dantalian —hablo Belial—, pero desde hace unos días me siento intranquilo. Como si fuera a tener una visión pronto.
La puerta se abrió