Jaime miro la pantalla de su computadora, jugando con su lapicero y dándole vueltas en la mano para poder pensar.
—El vendrá —Concetta dejo el libro de Jaime en su estante y se sentó enfrente de él—, no tienes por qué desconfiar de él.
—No desconfío de él —Jaime despego su vista de la pantalla y miro a Concetta—, la situación es la que no me gusta. Se supone que Gerard es el “cazador vagabundo”, que no pertenece a ninguna villa, que no responde a nadie y solo aceptó venir al Reino de los hombre