capitulo 29

La mañana llegó teñida de un gris más espeso que de costumbre. Aunque la niebla ya no era tan densa, el aire seguía sintiéndose espeso, cargado con algo invisible. El sello en el brazo de Diego ardía con una leve pulsación, como si quisiera advertirle de algo que aún no entendía.

Mientras caminaba por el refugio, aún perturbado por la muerte de Benja, notó que Ashen lo observaba desde lejos. Cuando sus miradas se cruzaron, ella se acercó, seria pero sin agresividad.

—Diego —dijo en voz baja—. N
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