Mundo ficciónIniciar sesiónElla dio un paso más cerca, colocando suavemente su mano sobre mi pecho, justo donde sentía el latido frenético de mi corazón.
—¿Por qué dijiste eso, mi Luna? —repetí la pregunta. —Pues, pues... —tartamudeó. —¿Dime, mi Luna? —pregunté de nuevo. —Yo recuerdo muy bien que te hice el amor cuando estabas dormida, y trataste de detenerme, pero yo no te lo permití. Mis ojos buscaron los suyos, atrapados en aquella promesa que resonaba en






