60. UN ENCUENTRO INESPERADO
Jacking parece no haber escuchado mi último estallido, o al menos finge no haberlo hecho. Él sigue su unión con su lobo, quien se vuelve etéreo sin mirarme y se hace uno con su humano. Estoy tan concentrada en discutir conmigo misma que no me doy cuenta de que me habla hasta que levanta la voz para llamarme.
— ¡Mi Luna, mi Luna! ¿Qué tienes? ¿Por qué no me respondes? —pregunta, preocupado.
— Disculpa, mi Alfa, estaba pensando en algo —respondo mirándolo fijamente. Me ha llamado su Luna y es