6. LA LOBA AST
Salgo de la cueva; es de noche. Está nevando. Camino con cuidado hasta llegar a unos árboles. Tengo que saber dónde está Mat. Isis no quiere buscarlo, pero yo lo haré. ¡Curaremos a nuestro humano! ¡Y a nuestra madre! La cabezota de Isis no debe saberlo. ¡Oh, parece que se acerca alguien! ¡Ese olor, es Mat! ¡Mat, es Mat!
—¡Mat, Mat! ¡Soy yo, Ast! —corro feliz a su encuentro.
—¡Ast, mi Luna! ¡Qué alegría me da verte! —exclama al verme y roza su cuello contra el mío. —¿Cómo estás? ¿Te sientes