95. PROVOCANDO A MI BETA
NARRADORA
El corazón de Cassidy comenzó a acelerarse.
—Ambos ya somos adultos, Cassidy, eso pasó hace mucho tiempo —la voz ronca de Harris cosquilleaba en sus oídos.
—Si no me acerqué a ti cuando nos vimos y las veces que fui al bar, fue porque pensé que era lo que deseabas…
—No… —ella negó enseguida —. Pero, no sabía cómo hablarte… disculparme… yo pensé que me odiabas…
—No te odio —le dijo sin titubear, y algo destelló en las profundidades de su mirada—. Yo jamás podría odiarte.
Sus pupilas se