71. REGRESEMOS A NUESTRA CASA
BLAIR
Subí la barbilla para verlo directo a la cara llena de contradicciones y desesperación.
Se mesó el cabello rubio hacia atrás, apretándoselo con fuerza entre los dedos sin dejar de observarme intensamente.
El contraste entre el brillo de su pelo y la oscuridad de la chaqueta era una mezcla de inocencia caída en el mundo del pecado.
Abrió la boca y la cerró de nuevo, pero a través de sus pupilas podía ver tantas cosas.
Sé que le hacía daño con mis palabras, pero por primera vez, deseé no