72. ESTO ES SOLO ENTRE TÚ Y YO
BLAIR
Mi último estúpido intento de resistir a su toque, que me estaba derritiendo las entrañas.
—Eres mía, maldición, ¡mía! —rugió contra mi boca y mordió mi labio inferior, hundiendo los afilados colmillos hasta hacerme sangrar.
Los chupó con siseos llenos de salvajismo; el rojo en sus pupilas brillaba en la oscuridad como la bestia más peligrosa.
Sus dedos se aferraron a mis nalgas enfundadas en el vaquero y, entre mis piernas abiertas, comenzó a molerse la dura erección, arriba y abajo,