24. ¡ESTO ES UN SECUESTRO!
BLAIR
El auto dio una pequeña sacudida.
—Joder, qué susto —masculló el Beta en voz baja.
Entonces me di cuenta de que estaba actuando como una histérica.
Y ese prepotente Alfa no se daba ni por enterado.
—Lo lamento por el grito… pero quiero regresarme. Ahora.
—Señorita Blair, yo fui quien insistió. Por favor, no se moleste —la señora Marpple intercedió.
—Es muy tarde, mañana puede regresar —me miró con súplicas en los ojos.
Como si fuese poco, Cinthya se movió de sus piernas y se agarró a mis