25. AMARTE ESTÁ PROHIBIDO
RHETT
Dejarla atrás en ese pueblo, luego de descubrir por accidente que era mi mate, me costó media vida.
Cuando la vi de nuevo en mis tierras, la euforia y el pánico me atenazaron el alma a partes iguales.
“Quiero oler entre sus piernas y lamerla enterita, grrr… saborearla… huele a coco y vainilla…”
“¡Ya basta, Dante! Sabes mis razones… ¡sé que es tu mate, pero eso solo lo hace más peligroso!”
Le rugí golpeando la mesa, que crujió bajo mis puños.
Que pasara todas esas escenas pervertidas