CAPÍTULO 89. CUIDA DE NUESTROS HIJOS
Camila y William se abrazaron, festejando aquella victoria, al fin podrían tener una vida plena como familia.
—Sabía que se haría justicia, Ivy no puede tener otra madre que no seas tú. Eres la mejor. —Will colocó ambas manos sobre sus mejillas y se perdió en su hermosa mirada color marrón.
En cuanto a usted, señora Kate Miller —la miró con seriedad—, quiero que esté en terapia o en tratamiento psiquiátrico, es evidente que no está bien emocionalmente y necesita apoyo —mencionó golpeando con su