CAPÍTULO 106. TU DUEÑA
Las prendas volaban por toda la habitación en la que William y Camila se encontraban. Los dulces jadeos de su chica se escuchaban como delicadas notas para sus oídos, las cuales, armonizaban de manera excitante el interior, ante las ardientes caricias él le provocaba.
No eran necesarias las palabras entre ellos, la gran conexión que habían alcanzado, después de tantas complicaciones, hacían que se entendieran de una forma única, haciendo que el amor que se tenían creciera cada día más.
Fuertes