CAPÍTULO 90. SIN PULSO
Todo ocurrió en cuestión de breves segundos, que las personas que estaban a las afueras del lugar, gritaron asustados, completamente sorprendidos por los sucesos, de inmediato corrieron, intentando alejarse del lugar; las personas más cercanas se tiraron al suelo, intentando protegerse, llenos de terror.
Camila estaba de rodillas, sosteniendo el inerte cuerpo del hombre al que tanto amaba. Con el dorso de una de sus ensangrentadas manos, limpió sus ojos, los cuales estaban repletos de lágrimas,