Valentina llevaba dos horas con el sobre manila en la mano antes de abrirlo.
No era cobardía, se dijo. Era metodología. Era la misma disciplina que aplicaba antes de revisar los estados financieros de una empresa en crisis: primero respirar, luego calcular el daño posible, luego proceder. El problema era que ningún estado financiero le había provocado nunca ese temblor específico en los dedales, esa sensación de que el papel pesaba más de lo que debería pesar el papel.
Andrés estaba de pie junt