CAPÍTULO 53 — Persecución
El día había sido interminable. Isabella apenas sentía los pies al salir de Fuentes Moda. Había pasado más de doce horas entre reuniones, pruebas de vestuario y bocetos que no la convencían. Todo en su cabeza era un remolino: la visita a la abogada, la charla con Estela, las dudas que la carcomían desde adentro. Solo quería llegar a casa, cenar con Gabriel y, por una noche, no pensar en nada.
Suspiró mientras abría la puerta de su auto y dejaba caer su bolso en el asi