CAPÍTULO 48 — ¿Un bebe se asoma?
Isabella había perdido la noción del tiempo. El reloj de la oficina marcaba casi las diez y media de la noche, y la pantalla del ordenador seguía encendida, con el mismo documento abierto desde hacía horas. No podía concentrarse, no podía pensar en diseños, ni en colecciones, ni en la nueva campaña que debía revisar. Sentía el cuerpo pesado, la mente saturada. Las luces del estudio, normalmente acogedoras, esa noche le parecían crueles, blancas, hirientes. Su re