CAPÍTULO 202 — El lazo carmesí y la tregua del dolor
Cada metro que avanzaban era una tortura. Su mente, liberada de la niebla del alcohol por la adrenalina pura del terror, reproducía una y otra vez las palabras de Lucas: “¡Es tuya! ¡Se está muriendo!”.
La culpa lo golpeó con más fuerza que el viento. Había rechazado a Isabella. La había llamado mentirosa. La había dejado sola durante meses, permitiendo que el estrés y la tristeza la consumieran, mientras él se regodeaba en su propio orgullo h