CAPÍTULO 197 — Una tormenta ajena
Isabella estaba de pie frente al aparato, con los brazos cruzados sobre su pecho, protegiendo inconscientemente su vientre abultado. Su rostro estaba pálido, y sus ojos recorrían los zócalos rojos de las noticias con incredulidad y horror.
“Fuentes Global bajo la lupa: Denuncias masivas por fraude y explotación laboral”, rezaba el titular.
Las imágenes mostraban piquetes de supuestos obreros frente a las obras emblemáticas de Gabriel, quemando neumáticos y gritando consignas contra la empresa que, hasta hace poco, era el orgullo de la industria nacional.
— Fátima, ¿puedes creer lo que está sucediendo? —preguntó Isabella, sin apartar la vista de la pantalla, donde un periodista sensacionalista entrevistaba a un hombre con el rostro cubierto.
Fátima, que estaba sentada a la mesa revisando unos presupuestos, levantó la vista y suspiró con pesadez. Apagó su tablet y se acercó a su amiga.
— Es un desastre, Isa. Está por todos lados. Twitter es un campo de