CAPÍTULO 184 — La búsqueda de la verdad prohibida
El calendario digital en la pantalla del ordenador de Gabriel marcaba la fecha con una luz parpadeante que parecía burlarse de su ansiedad: faltaban exactamente tres días para el bautismo de Fabrizio.
Tres días para tener que ponerse el traje de gala, entrar en la iglesia y pararse frente al altar junto a ella. Tres días para desempeñar el papel del padrino feliz mientras por dentro se sentía como un edificio en demolición.
La necesidad de saber de ella, de escuchar su voz, o simplemente de saber que estaba bien, se había convertido en una obsesión física que le quitaba el aire.
Había intentado ser fuerte. Había intentado mantener su postura de hombre ofendido y traicionado. Pero las noches en su departamento solitario eran largas y el whisky ya no funcionaba como anestesia.
— Necesito saber —murmuró, apretando el puño contra el cristal.
Regresó a su escritorio y marcó el número de la oficina de Fuentes Moda. Sabía que Isabella no le c