El sicario de Ana, me cogió del brazo con fuerza haciendo que me levantara de la silla, me puso un pañuelo en la boca y la bolsa en la cabeza, andando unos cuantos metros, hasta que subimos a un coche marchandonos. El vehículo estuvo moviéndose durante varias horas, hasta que por fin pude sentir como paraba, bajandome del coche, sin soltar mi brazo, quitándome la bolsa de la cabeza y el pañuelo cuando estuvimos dentro de una casa, que yo no conocia ni habia visto nunca.
— Siéntate, te voy a pe