Dos días después, no me encontraba muy bien y decidi ir al medico para saber si mi embarazo iba bien, después de todo lo que había sucedido los últimos días. Después de desayunar con mi hija y Margaret cogi mi bolso para irme, abrazandome mi hija tan fuerte que parecia que me iba a ahogar, mientras ella se reía
— Un abrazo grande como te daria papa, y ahora dos besos muy grandes, uno por papi y otro por mi — me dijo cogiéndome las mejillas con sus manos, apretando sus pequeños labios en ellas,