Me fui nada más entrar en casa al dormitorio, aunque antes me quite los zapatos ya que me dolían los pies y las escaleras que tenía que subir no me iban a ayudar mucho si llevaba los zapatos puestos. Nada más entrar en el dormitorio, le di un portazo a la puerta para cerrarla ya que estaba muy ofendida por la insinuación que me hizo mi esposo.
Cuando me iba a quitar el vestido, escuche abrirse la puerta, entrando mi esposo con un vaso de whisky en su mano, sentándose en el sillón que había
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