Cristofer ayudó a su abuela a subir al coche, mientras la pobre mujer no dejaba de llorar en todo el camino que nos separaba desde la casa al hospital. Al llegar entramos los tres al hall, acercándose Cristofer hasta la enfermera que se encontraba en el mostrador para preguntar por su hermano Andreu, volviendo a donde estabamos su abuela y yo.
— ¿Qué te han dicho hijo?¿Cómo está tu hermano? — preguntó la pobre mujer
— Tranquila abuela, ahora vendrá el médico a hablar con nosotros – contestó Cr