La cabeza me daba vueltas y mi respiración se había descontrolado. Liberé mi brazo y retrocedí para alejarme, pero nuevamente logró detenerme.
-Suélteme
- Ariana...
- ¿Cuál es tu excusa?
-Ariana... -le clavé la mirada, con rabia contenida.
- No te atrevas a decir mi nombre de nuevo. Podría golpearte aquí mismo- Sus ojos se clavaron en los míos, cortándome la respiración.
- Hazlo.
- Ni siquiera puedes darme una excusa.
- Golpéame- lo miré a los ojos, llena de impotencia y furia contenida. Quer