Me levanté de golpe y miré la hora en mi celular. Eran más de las seis de la mañana.
Aún espabilando, salí de la cama de un salto y corrí al baño. Miré a mí alrededor agitada y confundida. No podía recordar como había vuelto a casa pero ahora solo estaba concentrada en arreglarme lo más rápido posible para no llegar tarde al set, aunque era imposible. Necesitaría de un milagro para llegar justo a tiempo.
Entre tropezones salí de la habitación mientras verificaba que todo lo necesario estuviese