Picoteaba el desayuno que Alessandra me había servido mientras apretaba los dientes con fuerza.
-¿ Y tú? ¿No tienes planes para hoy?- me preguntó de pronto. Mi tenedor se detuvo un momento, mientras la miraba fijamente
-No, ¿Por qué me levantaste tan temprano?- me quejé antes seguir comiendo.
-No juegues con la comida, termina rápido- extrañada, elevé la mirada hasta ella.
-¿Por qué? ¿Quieres hacer algo?- sus labios se movieron inquietos, era extraño.
El timbre sonó y sus ojos se precipita