Sus tacones retumbaron en toda la casa mientras se dirigía a la cocina
- ¿Y Costas?- preguntó mirando a su alrededor.
- No lo sé...- logré balbucear, incapaz de moverme de mi lugar.
- Niña, no tienes que actuar como idiota frente a mí- masculló mirándome fijamente, descolocandome. Dejó las bolsas sobre el comedor y luego de tomar un vaso de agua se dirigió a la alberca -Hablemos afuera- soltó con dulzura, revolviendo mi estómago.
No muy segura, la seguí.
Me tensé al verla junto a la pisci