- Debiste dejarme llamar a emergencias...- murmuré jugando con mis manos por debajo de la mesa.
- No fue tan grave- me respondió tranquilamente sin dejar de teclear en su teléfono- Además, nadie ajeno a este lugar puede entrar.
-¿Por qué?- pregunté con cautela, él apartó la mirada del celular y me observó en silencio por un segundo, antes de volver a concentrarse en su teléfono.
-Por cierto, hiciste un buen trabajo con mi herida, gracias- Los recuerdos volvieron a mi mente, incomodándome.
-E