Por supuesto, mi reacción más genial ante la noticia fue pasar de largo directo al baño, inclusive apartando de forma nada amable la mano de Alejandro, en cuanto intentó detenerme.
No era una exageración dramática. Apenas llegué al inodoro, las náuseas fueron espantosas y vomité.
Vomitar con el estómago vacío volvía la experiencia el doble de desagradable.
Podía ser el embarazo, el estrés que causó enterarme acerca de Claudia, ¿o una mezcla repugnante de los dos? Cuando terminé de expulsar la b