Capítulo 49

Lucía se tomó su tiempo en la ducha. Le serví la comida, ella no se comportaba grosera conmigo. Ocupé la silla de al lado, bebiendo de mi juguito tratando de que respirar no delatara mi agobio.

—Súper rico, Isa —dejó los cubiertos apenas terminó—. Gracias. Voy a mi alcoba a descansar.

—Luci, aguarda. Hablemos un segundo.

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