Capítulo 50

Supongo que a esto le llaman: descarga de adrenalina. Usé todo mi peso, impulsándome con una fuerza que no sabía que poseía. 

—¡Suéltame, maldita sea! —El sonido murió entre mis dientes.

Chocamos contra la pared de ladrillos. Logré zafarme un segundo, aproveché para correr.

Un tirón violento en mi cuero cab

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