Domingo: 14:12
Apagué el motor de mi coche.
Permanecí sentada un minuto, analizando la fachada de la casa que una vez fue mi hogar. La separación había ayudado a darme cuenta de que mi vínculo con Nicolás no era amor, sino costumbre, una ideología de vida a la que estaba aferrada por miedo. Un hábito tóxico. La noche con Alejandro había destrozado esa mentira. Esta vez, estaba terriblemente consciente de mis propios sentimientos.
Agarré el sobre de manila del asiento del copiloto y salí. Abrí la