Mundo ficciónIniciar sesiónParece que, en medio de la euforia por haberla tenido por fin entre mis brazos, olvidé el detalle: ella todavía tenía cabos sueltos que atar.
¿Qué puedo decir? Mi rostro debió de ser un mapa de emociones conflictivas: confusión, alarma y, de fondo, rabia. Permanecí estático, como un imbécil, asimilando que ella debía volver a verlo.
Isabela, al ver la falta de reacción







