Quedé inmóvil por varios segundos más frente a la mesa. ¿Qué acababa de ocurrir?
“No lo haré hasta que tú lo pidas” esas palabras quedaron resonando en mi cabeza.
—Ni lo sueñes Lombardi… —respondí aunque él ya no estaba allí para escucharlo.
Volví a sentarme en mi asiento confundida. ¿Por qué no dije nada? Mi respuesta salió tarde como si la hubiera tenido que pensar por mucho tiempo.
«Magie» Su nombre vino a mi cabeza. Debía llamarla, seguramente estaba preocupada.
Me levanté de la