Fuimos al restaurante , teníamos reserva para todo el grupo desde marzo.
Luego de la cena nos fuimos a bailar al mejor boliche de la ciudad.
Gino no se despegaba de mí, por así decirlo porque ya habíamos acordado que mínimo debía respetar un metro de distancia. Aunque le pareció demasiado lo acepto.
Los tragos llegaban uno tras otro, no solía beber demasiado pero está noche era de celebración y no importaba nada más.
Magie estaba a punto de ser denunciada por acoso. Él pobre Gino no tenía es