POV Luca
La puerta se cerró detrás de ella con un golpe seco.
Y el silencio regresó.
Pero no la calma.
Me quedé inmóvil en medio del comedor, con una taza de café aún caliente sobre la mesa y el perfume de Helena suspendido en el aire como una maldita provocación.
Un impulso de impotencia tenso mi mandíbula por inercia, esto no era normal.
No estaba bien.
Nada de esto lo estaba.
No debía importarme el color que tomaban sus mejillas cuando se enfadaba.
Ni la forma en que su respiración