La puerta era pequeña y estaba parcialmente oculta por las ramas de un árbol que había crecido torcido con los años. Lysandra se detuvo frente a ella, inspeccionando la cerradura. Sacó una herramienta pequeña de su cinturón, y con movimientos rápidos y precisos, comenzó a trabajar en ella.
—Esto no debería tomar mucho tiempo —murmuró, más para sí misma que para Asteria.
Asteria se mantuvo alerta, sus ojos revisando los alrededores mientras el cachorro sacaba la cabeza de su chaqueta, como s