Casi cuatro meses después.
«Darina despertó lentamente en el viejo colchón que había logrado conseguir, hundida en el rincón más solitario de su habitación.
El aire estaba denso, lleno de una quietud opresiva, como si el mundo entero hubiera dejado de moverse.
Cada mañana era un desafío, cada movimiento, una batalla.
El peso de su vientre, abultado por los trillizos que esperaba, la hacía sentir como si el universo entero presionara sobre ella, a punto de romperla.
A pesar de todo, había per