Anahí se levantó de la banca con el corazón aún oprimido por el dolor. Sus piernas temblaban, como si la fuerza hubiera desaparecido por completo de su cuerpo.
Bruno, siempre atento, también se incorporó.
Sus ojos seguían fijos en ella, como si en su mirada buscara una respuesta, una señal de esperanza, de redención.
—Debo pensarlo... —susurró Anahí, evitando su mirada—. Necesito volver con mi hijo. Me necesita más que nunca.
Bruno asintió lentamente, pero antes de que ella pudiera alejarse, tom