Días después...
Alondra estaba de pie, aguardando en las oscuras y solitarias calles, a medio camino entre la ciudad y el aeropuerto.
El aire estaba cargado de humedad, pero la opresión en su pecho era mucho peor que el clima.
La ansiedad la carcomía por dentro, pero sabía que debía mantener una fachada. No podía permitir que nada de lo que sentía saliera a la superficie.
Todo lo que deseaba era que las horas pasaran rápido, que Rafael llegara, y que todo esto terminara.
Su mente, aunque nublada