La doctora, con voz serena, anunció:
—Los tres bebés están sanos y bien desarrollados. Son trillizos fraternos. Cada uno tiene su propia placenta y saco amniótico, lo que significa que no compiten por los nutrientes de la madre. Son dos niños... y una niña.
Las palabras rebotaron en la mente de Darina como un eco lejano.
Dos niños y una niña… tres vidas latiendo dentro de ella.
Con manos temblorosas, se posó sobre su vientre, incapaz de asimilar la magnitud de la noticia.
—¿Por qué ocurrió esto?