El video se reproducía ante los ojos de Alfonso y Azucena.
«En el video Edilene y Anahí se enfrentaban.
—¿Y bien? ¿Qué se siente…?
—¿Qué se siente qué?
—Estar tan vacía, tan podrida por dentro, que tuviste que destruir a un niño para quedarte con un hombre.
Edilene dejó de sonreír.
—¿Perdiste la cabeza?
—No —susurró Anahí—. Tú drogaste a Alfonso. Cambiaste los resultados del ADN. Admítelo. Ya no hay nadie aquí. Solo tú y yo.
Edilene titubeó… pero luego sonrió como una serpiente.
—Sí. ¡Sí, yo cam