El estruendo retumbó en toda la casa como un trueno que desgarraba la noche.
Tessa abrió los ojos de golpe, el corazón latiéndole como un tambor de guerra. El sonido había sido seco, brutal… demasiado real para ser un sueño.
A su lado, la pequeña Nelly se incorporó sobresaltada, con las manitas temblando, buscando refugio en el pecho de su madre.
—¡Mami… tengo mucho miedo! —sollozó, con los ojos enormes y húmedos.
Tessa le acarició el cabello con ternura, aunque su propia voz interior gritaba ig