Un mes después.
Las pequeñas gemelas fueron dadas de alta, y el hogar de Jeremías y Tarah se llenó de alegría.
Habían pasado semanas esperando este momento, y finalmente, sus sueños se habían hecho realidad.
Para no estar lejos de ellas, decidieron comprar una incubadora y la instalaron en su propia casa.
Era un símbolo de su amor y dedicación, y contrataron a una pediatra y una enfermera que les ayudara en el cuidado de las bebés.
Sin embargo, a medida que pasaron los días, se dieron cuenta de